content="NWKDlrTpku1iit5 Revista Electoral: Brasil 2026

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viernes, 9 de octubre de 2026

Datafolha: Flavio Bolsonaro lidera con 49% frente a Lula con 46% a días del balotaje

 

Santo Domingo.- El último sondeo de Datafolha publicado este jueves, revela un escenario reñido para la segunda vuelta presidencial de Brasil del próximo 25 de octubre.

Según la encuesta Flavio Bolsonaro alcanza el 49% de intención de voto, mientras el actual presidente Luiz Inacio Lula da Silva obtiene el 45%

Ficha técnica de la encuesta

Muestra: 2,520 electores

margen de error: 2% y

nivel de confianza: 95%.

Trabajo de campo: Entre martes y jueves de esta semana.

El balotaje se perfila como una de las contiendas mas cerradas de los últimos años en Brasil.

Brasil 2026 los límites de las encuestas electorales

 

Comparativa encuestas Datafolha AtlasIntel Quaest vs resultado oficial TSE Brasil 2026 Flavio Bolsonaro

Análisis electoral | Elecciones presidenciales de 2026

“Las diferencias entre las proyecciones y los resultados de la primera vuelta plantean interrogantes sobre los modelos de estimación, los sesgos metodológicos y la interpretación de la intención de voto”.

La primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil, celebrada el 4 de octubre de 2026, dejó una importante lección para los estudios de opinión pública: medir la intención de voto no equivale necesariamente a anticipar con precisión el comportamiento de los electores en las urnas.

Con el 99,99 % de las urnas escrutadas, el senador Flávio Bolsonaro obtuvo el 47,03 % de los votos válidos, frente al 45,16 % alcanzado por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva. La diferencia entre ambos candidatos confirmó una contienda más favorable a Bolsonaro de lo que sugerían varios de los sondeos publicados antes de la votación. El resultado condujo a una segunda vuelta prevista para el 25 de octubre.

El problema no consiste únicamente en quién encabezaba las encuestas, sino en qué medida sus estimaciones reflejaban las preferencias reales del electorado. Esta distinción resulta fundamental para evaluar la calidad de los estudios demoscópicos y comprender sus limitaciones. (Fuente: Tribunal Superior Electoral de Brasil y publicaciones electorales de octubre de 2026).

Lo que anticiparon las encuestas

Un relevamiento de Poder360, publicado el 4 de octubre, reunió 14 encuestas nacionales realizadas entre el 9 de septiembre y el 3 de octubre. En diez de ellas Lula aparecía numéricamente en primer lugar; en tres encabezaba Flávio Bolsonaro, mientras que otra registraba igualdad numérica entre ambos. Estos resultados describían una competencia estrecha, pero la mayoría de las mediciones no anticipaba la ventaja final del candidato del Partido Liberal.

Entre los estudios divulgados en vísperas de las elecciones figuraban los siguientes:

Datafolha. Su encuesta del 2 y 3 de octubre estimaba el 45 % de los votos válidos para Lula y el 42 % para Flávio Bolsonaro. Al compararlos con los resultados oficiales, la estimación de Lula quedó muy próxima al resultado final, mientras que la de Bolsonaro presentó una diferencia de aproximadamente cinco puntos porcentuales.

Quaest. El sondeo divulgado el 3 de octubre situaba a Lula en el 46 % y a Bolsonaro en el 45 % de los votos válidos. La diferencia entre la estimación y el resultado fue menor en el caso de Lula que en el de Bolsonaro, aunque el candidato del Partido Liberal terminó superando la proyección.

Estas comparaciones muestran que el desempeño de una encuesta puede variar entre candidatos. Por ello, no basta con afirmar que un sondeo acertó o falló en términos generales: es necesario examinar cada estimación, la fecha del levantamiento, la ficha técnica y la incertidumbre asociada a sus resultados. (Fuentes: Poder360 y Datafolha, octubre de 2026).

¿Por qué pueden equivocarse las encuestas?

No existe una explicación única que permita atribuir las diferencias observadas a una sola causa. Entre los factores que merecen examinarse se encuentran los siguientes.

1. El voto no declarado y la deseabilidad social

En contextos de polarización política, algunos electores pueden mostrarse reticentes a expresar sus preferencias ante un entrevistador. Este fenómeno suele relacionarse con la deseabilidad social y, en determinados casos, con la hipótesis del llamado «voto oculto».

Sin embargo, no debe darse por demostrado que este comportamiento explica la diferencia entre las encuestas y los resultados brasileños. Para establecerlo sería necesario disponer de evidencia específica sobre las respuestas de los entrevistados, las tasas de no respuesta y las variaciones de las preferencias durante la campaña.

El concepto es útil como hipótesis de investigación, pero no sustituye la comprobación empírica.

2. Los cambios de última hora

Las preferencias electorales no permanecen necesariamente estables hasta el día de la votación. Algunos ciudadanos deciden su voto durante los últimos días, mientras que otros modifican una elección previa o terminan absteniéndose.

Por esta razón, resulta importante distinguir entre la fecha de publicación de una encuesta y el período en que se realizaron las entrevistas. Un estudio divulgado la víspera puede reflejar las opiniones recogidas varios días antes.

También debe examinarse cómo se distribuyen los indecisos y qué supuestos utiliza cada encuestadora para calcular los votos válidos. Sin información adicional, no es posible afirmar que los electores indecisos brasileños se inclinaron mayoritariamente hacia Bolsonaro en las últimas horas.

3. Las diferencias metodológicas

Las encuestas presenciales, telefónicas y digitales pueden producir resultados distintos debido a sus mecanismos de selección, cobertura y participación.

Las entrevistas presenciales pueden verse afectadas por la influencia del entrevistador y por la reticencia de ciertos participantes a expresar sus opiniones. Las encuestas digitales, por su parte, pueden presentar dificultades para representar adecuadamente a los sectores de la población con menor acceso o participación en esos canales.

No obstante, ninguna modalidad garantiza por sí sola una medición superior. La calidad depende del diseño muestral, los procedimientos de selección, las ponderaciones, la tasa de respuesta y los controles aplicados durante el levantamiento.

En consecuencia, atribuir el error brasileño exclusivamente a las encuestas presenciales o considerar que las digitales detectan mejor el voto oculto sería una conclusión prematura.

El margen de error no garantiza un resultado

Uno de los aspectos más importantes de esta experiencia es comprender qué significa el margen de error anunciado por las encuestadoras.

En el caso de Datafolha, el margen de error publicado era de dos puntos porcentuales. La estimación de Lula, del 45 %, se aproximó al 45,16 % obtenido en las urnas. En cambio, la estimación del 42 % para Bolsonaro quedó aproximadamente cinco puntos por debajo de su resultado del 47,03 %.

Esta diferencia merece ser investigada, pero es necesario precisar que el margen de error convencional refleja principalmente la incertidumbre del muestreo bajo determinados supuestos. No constituye una garantía de que el resultado real de cada candidato quedará dentro de ese intervalo.

Errores de cobertura, selección, no respuesta, ponderación o medición pueden ampliar la discrepancia entre una estimación y el resultado final.

Por eso, evaluar una encuesta exige algo más que observar si sus porcentajes quedaron dentro o fuera del margen anunciado. También requiere estudiar la representatividad de la muestra, la consistencia del modelo y la transparencia con que se comunican sus limitaciones.

El escrutinio electrónico y las encuestas son procesos diferentes

La experiencia brasileña también permite distinguir dos cuestiones que, aunque relacionadas con las elecciones, responden a problemas diferentes.

El sistema de votación y escrutinio tiene la función de registrar y contabilizar los sufragios emitidos. Las encuestas, en cambio, intentan estimar las preferencias de una población a partir de una muestra de electores.

Por tanto, la rapidez o precisión del escrutinio no determina la calidad de una encuesta electoral. Un país puede disponer de un sistema eficiente de contabilización de votos y, al mismo tiempo, registrar discrepancias entre las proyecciones demoscópicas y los resultados de las urnas.

La cuestión central es cómo se seleccionan los participantes, cómo se interpretan sus respuestas y qué procedimientos se utilizan para convertir los datos recopilados en una estimación electoral.

¿Qué lecciones deja Brasil para la República Dominicana de cara a 2028?

La experiencia brasileña plantea interrogantes relevantes para las encuestadoras, los medios de comunicación, los partidos políticos y los organismos responsables de regular la actividad electoral en la República Dominicana.

En primer lugar, resulta necesario promover una mayor transparencia metodológica. La publicación de los porcentajes de intención de voto debería acompañarse de información accesible sobre el tamaño de la muestra, el procedimiento de selección de los participantes, las fechas del levantamiento, el margen de error, las ponderaciones y las fuentes de financiamiento.

En segundo lugar, conviene diferenciar claramente entre intención de voto, proyección electoral y resultado probable. Aunque estas expresiones suelen utilizarse de manera indistinta en el debate público, no significan lo mismo.

En tercer lugar, sería útil evaluar sistemáticamente las encuestas después de cada proceso electoral. La comparación entre estimaciones y resultados oficiales permitiría identificar errores recurrentes, examinar la calidad de los modelos y fortalecer la confianza pública en los estudios de opinión.

Finalmente, el debate dominicano debe considerar las obligaciones de registro y transparencia que establezca la legislación vigente, sin confundir la regulación de las encuestas con la administración del proceso de votación.

Conclusión: medir la opinión pública exige rigor y transparencia

La primera vuelta presidencial brasileña demuestra la importancia de examinar críticamente las estimaciones electorales, sobre todo cuando existe una competencia polarizada y estrecha.

Sin embargo, la diferencia entre las encuestas y el resultado no permite concluir, por sí sola, que el voto oculto fue la causa principal, que una modalidad de entrevista es necesariamente superior a otra o que todas las encuestadoras subestiman sistemáticamente al electorado de derecha.

La tarea consiste en contrastar los datos, revisar las metodologías y determinar qué factores explican las discrepancias observadas.

De cara a las elecciones dominicanas de 2028, la lección es clara: las encuestas electorales son instrumentos de medición, no resultados anticipados de las urnas. Su utilidad depende de la calidad de los datos, la transparencia de sus procedimientos y la prudencia con que se interpretan sus conclusiones.

La credibilidad de los estudios demoscópicos no se fortalece prometiendo predicciones infalibles, sino explicando con claridad qué miden, cuáles son sus límites y hasta dónde permiten anticipar el comportamiento electoral.

Fuentes y nota metodológica

  • Poder360. Compilación de las últimas 14 encuestas nacionales para la primera vuelta presidencial brasileña, publicada el 4 de octubre de 2026.
  • Datafolha. Encuesta presidencial divulgada antes de la primera vuelta, con entrevistas realizadas los días 2 y 3 de octubre de 2026.
  • Tribunal Superior Electoral de Brasil (TSE). Resultados oficiales de la primera vuelta presidencial de 2026.

martes, 25 de agosto de 2026

Lula mantiene ventaja sobre Bolsonaro en Brasil, pero la diferencia se achica según Datafolha

 


Por: Revista Electoral
| 25 agosto 2026

Río de Janeiro, Brasil. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva conserva la primera posición en la intención de voto para las elecciones presidenciales de Brasil, de acuerdo con una nueva encuesta del instituto Datafolha realizada después del inicio oficial de la campaña electoral.

El estudio sitúa a Lula con 39 % de las preferencias para la primera vuelta, mientras que el senador Flávio Bolsonaro alcanza 32 %, lo que establece una diferencia de siete puntos porcentuales entre ambos candidatos.

La medición adquiere especial interés porque fue realizada después del comienzo formal de las campañas, por lo que Datafolha decidió no establecer una comparación directa con sus estudios anteriores. En julio, cuando todavía no se desarrollaba la campaña electoral, Lula registraba 40 % y Flávio Bolsonaro 32 %.

La diferencia se reduce

Aunque Lula continúa encabezando las preferencias, los datos muestran una reducción de la distancia respecto de mediciones anteriores. La diferencia pasó de ocho puntos en julio a siete en la encuesta más reciente, mientras que en junio había alcanzado diez puntos.

El escenario también presenta una competencia estrecha ante una eventual segunda vuelta. En ese caso, Datafolha atribuye a Lula un 47 % de las preferencias y a Flávio Bolsonaro un 43 %.

La diferencia de cuatro puntos se encuentra dentro del margen de error del estudio, establecido en dos puntos porcentuales, por lo que el resultado refleja una contienda competitiva y con posibilidades de modificación durante el desarrollo de la campaña.

En julio, el mismo escenario de segunda vuelta favorecía a Lula con 48 %, frente al 43 % de Bolsonaro.

Otros candidatos permanecen distantes

Los demás aspirantes aparecen considerablemente por debajo de los dos principales contendientes.

El exgobernador de Goiás Ronaldo Caiado registra 5 %, mientras que el empresario y dirigente político Renan Santos obtiene 4 %. Les siguen el exgobernador de Minas Gerais Romeu Zema, con 3 %, y el empresario e influenciador Pablo Marçal, junto con el escritor Augusto Cury, ambos con 2 %.

Otros cuatro candidatos alcanzan apenas 1 % de las preferencias, mientras que dos de los 13 aspirantes oficialmente postulados no llegan a ese nivel de intención de voto.

El panorama evidencia una marcada concentración de las preferencias electorales en los dos candidatos que encabezan la medición.

Una elección todavía abierta

Los resultados deben interpretarse como una fotografía del escenario electoral en el momento en que fue realizada la encuesta y no como una proyección definitiva del resultado de las elecciones.

El estudio de Datafolha consultó a 2.058 electores entre el martes y el jueves de esta semana, con un margen de error de dos puntos porcentuales y un nivel de confianza del 95 %.

Opinión de Revista Electoral

La principal lectura de esta encuesta no está únicamente en quién ocupa el primer lugar, sino en la distancia relativamente reducida entre los principales candidatos.

Lula mantiene el liderazgo, pero los resultados de una eventual segunda vuelta muestran una competencia mucho más cerrada. Esto significa que, a medida que avance la campaña, factores como el desempeño de los candidatos, las alianzas políticas, el comportamiento del electorado y los acontecimientos de la campaña podrían modificar las preferencias.

Desde una perspectiva electoral, también resulta importante diferenciar entre liderar una encuesta y tener asegurada una elección. Las encuestas reflejan preferencias en un momento determinado y deben analizarse considerando su metodología, margen de error, fecha de levantamiento y contexto político.

Para los estudios electorales, el caso brasileño constituye además un ejemplo de cómo la intención de voto puede experimentar variaciones entre el período previo a la campaña y el momento en que los candidatos comienzan a disputar directamente la atención del electorado.

Revista Electoral seguirá estos indicadores desde una perspectiva informativa y de análisis electoral, procurando presentar los resultados de las encuestas con su contexto metodológico y evitando interpretaciones que puedan confundir una medición de opinión con una predicción definitiva del resultado electoral.

 

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